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¿Vives con un desánimo crónico? Qué es la distimia y cómo tratarla en Tarragona

Foto del escritor: Rosana Huerga
Rosana Huerga
6 ago
6 min de lectura

Actualizado: 7 ago


Hay momentos en los que sentirse triste, cansada o con menos energía forma parte de la vida. Pero ¿qué ocurre cuando esa sensación de apagamiento no desaparece? Cuando pasan los meses o incluso los años y parece que vivir con poca ilusión, cansancio o desmotivación se ha convertido en la normalidad.

Algunas personas llegan a consulta explicando que funcionan, trabajan, atienden sus responsabilidades y siguen adelante, pero sienten que lo hacen en piloto automático. No necesariamente están atravesando una crisis evidente, pero tampoco recuerdan cuándo fue la última vez que se sintieron realmente conectadas con su vida.

En algunos casos, detrás de este desánimo mantenido puede encontrarse lo que actualmente conocemos como trastorno depresivo persistente, denominado tradicionalmente distimia.

No obstante, sentirse así no significa necesariamente tener este trastorno. El diagnóstico requiere una valoración profesional que tenga en cuenta los síntomas, su duración, su intensidad y también otros factores psicológicos, médicos y vitales.


¿Qué es la distimia o trastorno depresivo persistente?

El trastorno depresivo persistente es una forma de depresión caracterizada por un estado de ánimo bajo mantenido durante un periodo prolongado.

En las personas adultas, uno de los criterios que se tienen en cuenta para su diagnóstico es que este estado depresivo esté presente durante la mayor parte del día, más días de los que no, durante al menos dos años.

Precisamente su duración puede hacer que resulte difícil reconocerlo.

Cuando alguien lleva mucho tiempo sintiéndose sin energía, con poca ilusión o con una visión negativa de sí misma y de su futuro, puede empezar a pensar:

“Yo siempre he sido así”.

“Simplemente soy una persona pesimista”.

“Será que no tengo suficiente fuerza de voluntad”.

“Supongo que estar cansada es lo normal”.

Y, poco a poco, el malestar puede confundirse con la propia personalidad.

Pero vivir durante años con tristeza, apatía o desesperanza no tiene por qué considerarse una característica personal inamovible.


¿En qué se diferencia la distimia de la depresión mayor?

Tradicionalmente se ha descrito la distimia como una depresión menos intensa pero más duradera. Sin embargo, esta comparación puede resultar demasiado simplificadora.

El trastorno depresivo persistente puede generar un impacto importante en la calidad de vida, las relaciones, el trabajo, la autoestima o la capacidad para disfrutar.

Además, una persona con este trastorno puede atravesar también periodos en los que los síntomas depresivos aumenten considerablemente e incluso cumplir criterios de un episodio de depresión mayor.

Por eso, más que intentar determinar por nuestra cuenta “qué tipo de depresión tenemos”, resulta importante comprender qué está ocurriendo, desde cuándo y cómo está afectando a nuestra vida.


Síntomas del desánimo crónico que pueden pasar desapercibidos

El malestar depresivo persistente no siempre se manifiesta como una tristeza intensa o una incapacidad para levantarse de la cama.

A veces aparece de una forma mucho más silenciosa.

Cansancio o falta de energía

Puedes sentir que prácticamente todo requiere un esfuerzo mayor del que debería. Cumples con tus obligaciones, pero terminas el día sin apenas energía para ti.

Pérdida de interés o dificultad para disfrutar

Actividades, relaciones o proyectos que antes despertaban interés pueden empezar a sentirse indiferentes.

No siempre significa “no disfrutar de absolutamente nada”. A veces es más parecido a sentir que la vida ha perdido color.

Baja autoestima

Pueden aparecer pensamientos frecuentes de incapacidad, inutilidad o insuficiencia:

“No hago nada bien”.

“Los demás pueden con todo menos yo”.

“Debería estar mejor”.

Esta autocrítica sostenida puede terminar reforzando todavía más el estado de ánimo bajo.

Cambios en el sueño o el apetito

Dormir demasiado, dormir poco, despertarse con frecuencia o experimentar cambios importantes en el apetito también pueden acompañar a los estados depresivos.

Dificultad para concentrarse o tomar decisiones

Algunas personas describen una especie de niebla mental: cuesta organizarse, concentrarse, decidir o mantener la atención durante mucho tiempo.

Sensación de desesperanza

Puede aparecer la impresión de que las cosas difícilmente cambiarán:

“Siempre voy a sentirme así”.

Aunque este pensamiento pueda parecer muy convincente cuando llevamos mucho tiempo sufriendo, forma parte del propio estado emocional y no permite predecir cómo estaremos en el futuro.


Cuando has aprendido a vivir funcionando, pero desconectada

Uno de los aspectos que más encuentro en consulta es que el sufrimiento psicológico no siempre impide funcionar.

Hay personas que continúan trabajando, cuidando a otras personas, manteniendo relaciones y resolviendo las exigencias del día a día mientras internamente se sienten agotadas.

Desde fuera quizá nadie perciba lo que ocurre.

Y precisamente porque “pueden con todo”, ellas mismas pueden restarle importancia a su malestar.

Sin embargo, funcionar no siempre significa estar bien.

La terapia puede ofrecer un espacio donde comprender no solo los síntomas, sino también qué ha ocurrido a lo largo de la historia de esa persona para que haya tenido que adaptarse de determinada manera.


Distimia, estrés y sistema nervioso: por qué también miramos al cuerpo

Nuestra vida emocional no está separada del cuerpo.

Los estados depresivos pueden relacionarse con cambios en el sueño, la energía, la activación, la concentración, el apetito o la manera en que respondemos al estrés.

Por eso, desde una perspectiva integradora, no trabajo únicamente sobre “lo que piensas”.

Me interesa comprender también cómo has aprendido a relacionarte contigo, con tus emociones, con los demás y con tu propio cuerpo.

En algunas personas existe una historia prolongada de estrés, exigencia, inseguridad emocional o experiencias relacionales difíciles. Otras llevan mucho tiempo viviendo pendientes de las necesidades de los demás, desconectándose progresivamente de las propias.

No existe una única explicación para el trastorno depresivo persistente. Cada historia necesita ser comprendida de forma individual.


¿Cómo puede trabajarse la distimia en psicoterapia?

El tratamiento debe adaptarse a cada persona.

La psicoterapia puede ayudar a identificar patrones de pensamiento y comportamiento que mantienen el sufrimiento, recuperar actividades y vínculos significativos, desarrollar una relación diferente con las emociones y comprender aquellos aspectos de la propia historia que siguen influyendo en el presente.

Desde mi enfoque de psicoterapia integradora, puedo combinar diferentes herramientas terapéuticas dependiendo de las necesidades de cada caso.

El trabajo puede incluir, entre otros aspectos:

  • regulación emocional;

  • identificación de patrones de autocrítica y exigencia;

  • recuperación progresiva de actividades significativas;

  • trabajo sobre evitación, bloqueo o desconexión emocional;

  • mindfulness y herramientas procedentes de terapias contextuales como ACT;

  • exploración del apego y de los patrones relacionales;

  • conexión con las necesidades y límites propios;

  • y trabajo con experiencias traumáticas mediante EMDR cuando existe una indicación clínica para ello.

No se trata de aplicar una técnica determinada a todas las personas, sino de comprender qué está sosteniendo el malestar en tu caso concreto.

En algunas situaciones también puede ser recomendable realizar una valoración médica o psiquiátrica, especialmente cuando los síntomas son intensos, persistentes o interfieren significativamente en la vida cotidiana.


¿Cuándo pedir ayuda?

No necesitas esperar a encontrarte completamente desbordada para consultar.

Puede ser un buen momento para pedir ayuda si desde hace tiempo notas que:

  • vives con poca energía o ilusión;

  • las cosas que antes disfrutabas ya no te generan el mismo interés;

  • te resulta difícil imaginar que puedas volver a sentirte bien;

  • eres muy crítica contigo misma;

  • haces todo lo que “tienes que hacer”, pero te sientes desconectada;

  • el cansancio emocional forma parte de casi todos tus días;

  • o tienes la sensación de llevar demasiado tiempo sobreviviendo en lugar de viviendo.

Estos síntomas pueden aparecer por muchas razones y no permiten establecer por sí solos un diagnóstico de distimia. Precisamente la valoración psicológica sirve para comprender qué está ocurriendo y qué tipo de ayuda puede ser más adecuada.


Psicóloga para distimia en Tarragona

Si estás buscando ayuda psicológica por distimia en Tarragona, desánimo persistente o síntomas depresivos que llevan demasiado tiempo acompañándote, podemos explorar juntas qué está ocurriendo.

Soy Rosana Huerga Lobato, psicóloga integradora, y acompaño a personas adultas desde una mirada que integra psicoterapia, apego, regulación emocional, trauma y la relación entre cuerpo y sistema nervioso.

Trabajo de forma presencial en Tarragona y también mediante psicoterapia online.

El objetivo de la terapia no es obligarte a pensar en positivo ni convertirte en otra persona. Es comprender qué necesitas, qué ha ido apagándose y cómo empezar a recuperar, de manera gradual, mayor conexión contigo misma y con aquello que da sentido a tu vida.


Preguntas frecuentes sobre distimia

¿La distimia puede durar muchos años?

Sí. Una de las características del trastorno depresivo persistente es precisamente su duración. En personas adultas, los criterios diagnósticos contemplan un estado de ánimo deprimido mantenido durante al menos dos años.

Eso no significa que una persona que lleve menos tiempo sintiéndose mal deba esperar para pedir ayuda.

¿La distimia es menos grave que una depresión?

No necesariamente. Aunque históricamente se haya descrito como una forma de depresión menos intensa y más crónica, puede ocasionar un deterioro considerable en la calidad de vida y coexistir con episodios de depresión mayor.

¿La distimia se puede tratar?

Sí. Existen diferentes opciones de tratamiento, entre ellas la psicoterapia y, cuando está indicado, el tratamiento farmacológico prescrito y supervisado por profesionales médicos.

El abordaje adecuado dependerá de cada persona y de la gravedad y características de sus síntomas.

¿El EMDR sirve para tratar la distimia?

EMDR no debe entenderse como un tratamiento que se utiliza automáticamente ante cualquier trastorno depresivo persistente.

Puede ser una herramienta útil dentro de un proceso psicoterapéutico cuando existen experiencias traumáticas o situaciones del pasado que continúan generando malestar y existe una indicación clínica para trabajarlas.


No tienes por qué acostumbrarte a sentirte así

Cuando llevas mucho tiempo viviendo con apatía, cansancio o poca ilusión puede resultar difícil imaginar otra forma de sentirte.

Pero haber convivido durante años con un determinado estado emocional no significa que forme parte inevitablemente de quién eres.

Comprender qué te ocurre puede ser el primer paso para empezar a relacionarte de otra manera contigo misma, con tus emociones y con tu historia.

Si quieres comenzar un proceso de psicoterapia, puedes contactar conmigo para solicitar información sobre las sesiones presenciales en Tarragona o la terapia online.

 
 
 

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